Chernobyl


Con una estética impecable y una recreación magistral, la cruda ficción de HBO es imprescindible para comprender qué sucedió en la planta nuclear de la ex Unión Soviética. IMDb la considera la mejor serie de todos los tiempos, superando a clásicos como "Game of Thrones" y "Breaking Bad". Aquí, las razones de un fenómeno.

Chernobyl se convirtió en uno de los mejores estrenos de este año. Y es una sorpresa. O mejor dicho, nadie esperaba que la serie de HBO (que en Estados Unidos se emitió los lunes, y en Argentina los viernes a las 21) arrojara más de seis millones de televidentes, superando a ficciones ya instaladas de la señal como Barry o Veep.



Apenas recuperados de lo que fue el final de Game of Thrones, y coincidiendo con el final de la historia de George R.R. Martin, el canal estrenó una joyita a la que tal vez muy pocos apostaron. E inmediatamente se convirtió en la serie mejor valorada en la historia de IMDb(Internet Movie Database, la base de datos de contenidos audiovisuales más grande).

Concebida como una miniserie, Chernobyl relata en apenas cinco episodios el desastre que provocó la explosión de la planta nuclear en la ex Unión Soviética.



La serie comienza con un flash foward del personaje de Valery Legasov, interpretado por Jared Harris (Mad Men y The Crown) un ingeniero químico miembro de la Academia de Ciencias de la URSS, que relata en cintas de cassette el desastre, desde la explosión pasando por la evacuación y las secuelas que la radiación dejó en los habitantes de esta localidad del norte de Ucrania, generó efectos inmediatos en quienes estaban en la planta y a largo plazo en quienes fueron afectados de manera indirecta.

La ficción deja al descubierto este proceso cargado de inoperancia y errores humanos que provocó el grave accidente. Además, cada episodio muestra cómo el gobierno comunista intentó minimizar los daños y tapar la información que brindaban tanto Legasov como su compañera Ulana Khomyak (Emily Watson), una física nuclear que entiende inmediatamente el enorme daño que provocaría este desastre.



Un enviado del gobierno soviético, Boris Shcherbina (interpretado por Stellan Skarsgard), será el encargado de lidiar con las órdenes de Mijaíl Gorbachov (David Dencik) y con lo que le dicta su experiencia personal en Pripiat, donde se ubicaba la planta de Chernobyl.

Así, a lo largo de la serie veremos cómo se sacrificaron hombres para evitar que el desastre sea aún mayor, la labor de los primeros bomberos en llegar a la zona de conflicto (y las terribles consecuencias que debieron enfrentar por ella), y las embarazadas que no pueden dar a luz a sus bebés con vida porque la radiación pasó directamente a sus hijos. Escenas desgarradoras sobre los efectos de la radiación en los seres humanos y los animales que se tienen que sacrificar para evitar un contagio superior.

El horror de una explosión casi sin ruido y sin fuego para que la población pudiera dimensionar el daño, Chernobyl explota desde las entrañas, desde un lugar oscuro y profundo que causa el peor de los daños: deformaciones físicas, alteraciones del ADN, cáncer y, en los casos más severos, la muerte inmediata. Los cadáveres cubiertos con cemento -para evitar que la radiación se extienda- o los niños corriendo debajo de las cenizas que terminarán siendo mortales son algunas de las imágenes que esta serie dejará en nuestras retinas para siempre.

Porque la radiación no se percibe, no es un desastre natural como un terremoto, un incendio, un tsunami, pero sus efectos son mucho más perversos para el ser humano. ¿Cómo alertar a la población de algo que no puede ver, ni tocar, ni sentir? Sólo la palabra queda para creer, en un discurso en manos de un gobierno que no creía en libertades ni en explicaciones exhaustivas.

Pero, ¿cuál es el éxito de la serie Chernobyl? Podríamos arriesgar que forma parte de nuestra historia reciente de la que, sin embargo, sabemos poco. Y también porque revela el entramado del gobierno socialista, en el que las órdenes se debían cumplir sin discusión ni intercambio de ideas. ¿Hubiese ocurrido un Chernobyl en un país con otro sistema político? Esa es una de las dudas que genera esta miniserie de HBO.



Como una especie de fin de mundo, siguiendo con las series que plantean la idea del apocalipsis, Chernobyl también recurre a la idea del miedo o lo que fue el cine catástrofe de los 70: un enemigo que acecha (desastre natural) y es imposible de vencer.

Tal vez resulte un tanto pretencioso pedirle a una miniserie que nos deje un mensaje. En definitiva se trata de una ficción que relata un hecho verídico. Pero la reflexión sobre una catástrofe de dimensiones impensadas termina siempre encontrando su punto de inflexión en la acción humana. Cómo actuaron cada uno de los responsables de tomar decisiones y cuántas muertes se podrían haber evitado, terminan siendo los interrogantes de Chernobyl.